miércoles, 25 de junio de 2014

ÁRBOL MADERABLE EN EL ÁVILA

PINABETE

(Podocarpus pittieri) es uno de los árboles más imponentes de las selvas del Ávila.
Entre los más preciados àrboles de las selvas avileñas destacan dos: el Pinabete , como maderable y el pino aparrado o Granadillo, muy buscado para hacer carbón vegetal.
Ambos árboles pertenecen a la familia del pino, pero son peculiares de las antiguas tierras de Gondwana, es decir África, Madagascar, La India, islas del Pacífico, Australia, Nueva Zelanda y Suramérica.
En cambio, los pinos propiamente tales son coníferas características del antiguo supercontinente de Eurasia, es decir, Asia, Europa y Norteamérica, hasta Centroamérica y las Antillas Mayores.
De los dos Podocarpus del Ávila, el pino aparrado también se encuentra en las sierras andinas, mientras que el Pinabete es exclusivo de la Cordillera de la Costa.
Abunda por el sendero que desde Los Venados sube hacia la cumbre del Ávila, pasando precisamente por la pica de los Pinabetes.
Si Ud. quiere conocer este precioso bosque, solamente lléguese hasta el parque Los Venados en el Ávila,en su propio vehículo, a pié o en camionetas que expresamente recorren esta carrretera.
Cuando llegue al Parque Los Venados, si no lo conoce, solicite ayuda al Guardaparque, ahora bien siga sus intrucciones y cámara fotográfica en mano comience a ascender por un sendero que atraviesa la montaña, no es trabajoso, cansón ni largo, es una maravilla.
Abra bien los ojos y la mente, olvídese de la ciudad e intégrese en la naturaleza pródiga, efervescente, misteriosa y mágica de este bosque que va a recorrer. Camine lentamente no sólo por no cansarse sino que si lo hace así podrá descubrir en cualquier momento cosas maravillosas.
Allá brilla salpicada de rocío una muy fina tela de araña inserta entre dos ramas, la arañita apenas se disntigue entre ella.
Palmas de varias especies se mecen al viento que de repente es ráfaga helada que baja de la cima, heliconias hermosas de vibrantes colores.  El sonido límpido, armonioso y rítmico del pajarito que no se ve.

 
Pero entre todo se destaca el Pinabete, ya son pocos los que quedan, pareciera que una mano criminal se ha dedicado a troncharlos y hacer de su tronco ¿hogueras, muebles?, no sé, pero es triste ver como están diseminados no sólo en las orillas de la senda, sino adentro hacia el bosque, los restos de lo que fueron gigantes victoriosos y orgullosos que dieron su nombre al lugar.